Salúdenlo. Este apuesto joven sin rostro es un escritor, artista o relacionado con cualquier profesión que dependa de la creatividad humana. Pobrecito.
Si bien nuestro sujeto de experimentación sufre del tan temido y odiado writer’s block -o mejor dicho, una crisis en su producción creativa- ciertamente no hubiera preferido esto: (más…)
A veces, mientras disfruto de una pizza, o una tajada de queque de chocolate o unos waffles humeantes cubiertos con miel de maple, he llegado a preguntarme cómo algo que proporciona tanto placer resulta tan problemático en el mundo del arte. Y de repente, la pregunta. ¿Si la comida no es un arte, entonces porqué existe el término arte culinario? ¿Es el arte culinario una forma de expresión artística?
El video a continuación, presenta varias docenas de musas, o mejor dicho, mujeres retratadas en distintas épocas, por distintos individuos y a lo largo de medio milenio. Si bien no es innovador o actual, ofrece una visión interesante sobre la presencia de la mujer en quinientos años de arte: la mujer de acuerdo a un pincel masculino.
Existe un denominador común entre ellas. Aparte del género, la gran mayoría de las mujeres cumplen con una serie de criterios estéticos, siendo el color de la piel el más notorio. El ideal de la belleza, de acuerdo esta presentación, es absolutamente eurocéntrico y cátolico. Si todavía permanecen incrédulos, tan sólo observen el parecido que muchas mantienen con la Virgen María.
La mujer en el arte es escencial, pues no sólo se convierte en un objeto, es un objeto bello. Y el arte, al menos en su definición más tradicional, se alimenta de la belleza. Es increíble como, mediante medios como la pintura, la literatura y la música se preservan los discursos sociales y de género. Y lo peor de todo, muchas mujeres -influenciadas por su entorno social, cultural e incluso artístico-, sostienen los mismos ideales patriarcales y religiosos que sus antepasados.
A veces pienso que la mujer debería retratarse más a sí misma, con tal de mostrar una visión distinta acerca del género. No sé ustedes, pero prefiero expresarme mediante un lapicero, un teclado o un pincel que una escoba.
Los incito a jugar. Sí, un juego sencillo, poco ortodoxo, que no exigiría más de dos o tres minutos de su preciado tiempo. Lo único que deben hacer es encontrar algún hilo conductor, algún factor común que compartan los siguientes retratos cuyo contexto y autor (o autores) todavía no serán revelados.
1967.
1996.
1997.
1999.
Muchas teorías, diversas reacciones. Y tristemente, una sola respuesta. (más…)