Yo le voy a decir a usted que es el tedio, el tedio promedio vive de 8 am a 5 pm. Se alimenta de tener que esperar 5 días para vivir 2. Es ahorrar energías de día para alargar las horas noche, solo para despertar a la mañana siguiente con goma moral.
Extremos Sonoros es, entre otras cosas, una serie de conciertos enfocados en el ruido, la improvisación y la música electroacústica en vivo. Su cuarta edición tendrá lugar este viernes primero de abril a las 9 de la noche en el Lobo Estepario (Cuesta de Moras, 50 al oeste de la Asamblea Legislativa).
En esta ocasión se presentaran Manteles, agrupación conformada por Paola Rogue (The Great Wilderness), Daniel Ortuño (Señorita Maestra), Esteban Mora (MAES) y Ronald Bustamante (Visión Armónica del Caos, Antisentido); Godzzillasaurius formado por Fernando Arce (aUTOPerro) y José Duarte (Destroyer); y la banda de rock instrumental Niño Koi quienes han preparado un set especial para esta ocasión.
La semana pasada se estrenó Agua fría de mar, el primer largometraje de Paz Fábrega.
Las últimas películas costarricenses que he visto no me han dado vergüenza (por supuesto, no vi Donde duerme el horror), en particular me gustaron El camino y A ojos cerrados. Por otro lado me parece que en general los cortometrajes hechos por costarricenses me han cautivado más.
Agua fría de mar se acerca a esa sensación que me dejan los cortos de, por ejemplo, Nicolás Pacheco o Ariel Escalante. El filme de Fábrega es arriesgado, no es predijerido, no cuenta todo y no es complaciente. La foto es espléndida, las actuaciones, sobre todo la de la niña, son convincentes. Eso sí, me parece que la historia pierde ritmo a veces, y el audio no es óptimo, sin embargo esto no me sacó de la trama. El riesgo vale la pena.
Dificil dar referencias a otros realizadores, pero de alguna forma ciertas escenas me remitieron a Fernando Arrabal y Lucrecia Martel.
Otra cosa que me agradó mucho es el tratamiento de la niñez, no es la típica y generalizada imagen de inocencia y bondad.
No voy a contar más porque la película está aún en cartelera.
No es necesario utilizar una máscara para ocultarse: una gran sonrisa cubierta de labial rojo basta. Es más, se puede prescindir del labial y dejar solo la sonrisa. Las máscaras, en el fondo, no son más que personas.
Quizá por eso la actriz Elisabeth Vogler – encarnada por Liv Ullmann – pierde la voz en medio escenario, mientras interpretaba la obra Electra. En un hospital, sin la capacidad o la intención para hablar, la actriz se encuentra al cuidado de una enfermera llamada Alma.
La estrecha relación entre ambas mujeres se convierte en el eje central de Persona, un filme por Ingmar Bergman. La película, dominada por un juego impresionante de luces y sombras, enfoques y desenfoques, cuestiona la existencia y razón de ser de cada uno.
Me tomó un tiempo llegar a ella, y hasta el momento no me explico cómo nunca la oí mencionar. Eso, hasta cierto punto, me intriga. Pero la intriga termina cuando la vuelvo a ver: no es de esos filmes que se comentan una y otra vez, es de esos que se ven una y otra vez.