Agua fría
La semana pasada se estrenó Agua fría de mar, el primer largometraje de Paz Fábrega.
Las últimas películas costarricenses que he visto no me han dado vergüenza (por supuesto, no vi Donde duerme el horror), en particular me gustaron El camino y A ojos cerrados. Por otro lado me parece que en general los cortometrajes hechos por costarricenses me han cautivado más.
Agua fría de mar se acerca a esa sensación que me dejan los cortos de, por ejemplo, Nicolás Pacheco o Ariel Escalante. El filme de Fábrega es arriesgado, no es predijerido, no cuenta todo y no es complaciente. La foto es espléndida, las actuaciones, sobre todo la de la niña, son convincentes. Eso sí, me parece que la historia pierde ritmo a veces, y el audio no es óptimo, sin embargo esto no me sacó de la trama. El riesgo vale la pena.
Dificil dar referencias a otros realizadores, pero de alguna forma ciertas escenas me remitieron a Fernando Arrabal y Lucrecia Martel.
Otra cosa que me agradó mucho es el tratamiento de la niñez, no es la típica y generalizada imagen de inocencia y bondad.
No voy a contar más porque la película está aún en cartelera.












