Afuera alguien llama
Las líneas imaginadas que llamamos fronteras se usan para dividir entre una nación y otra, entre sanos y enfermos, conocidos y extraños, los de acá y los de afuera. Categorías discretas igualmente imaginadas.
Bruno S. siempre estuvo del lado de allá de varias de estas líneas. Creció en la marginalidad y ahí se mantuvo, pintando y tocando en las esquinas de Berlin su acordeón y campanas. No cantaba sus canciones sino que las “transmitía“, hablaba de él mismo siempre en tercera persona.
Eventualmente su trabajo se presentó en ferias de “outsider art”, etiqueta que sirve de visa de entrada para que los trabajos de quienes la sociedad considera inadaptados crucen la línea de la respetabilidad.















