De bería ser así

Mientras veía el video me preguntaba ¿Cómo sería el mundo sin los periódicos? ¿A quién se le ocurrió que eran necesarios los periódicos o los saleros? ¿Por que las lámparas pueden tener distintas formas pero las tazas de café no? ¿Podríamos vivir sin todas estas cosas fútiles que nos rodean, las cosas modernas que siempre han existido, pero que van apareciendo con el tiempo? Como el iPad, los celulares con cámara, GPSs y así.

La verdad no me hice ninguna de esas preguntas. Estaba embobado con la magia de los efectos especiales. El video, “Das Handwerk” (discúlpeme el mal alemán) trata de dar importancia a las cosas que el hombre ha hecho con sus propias manos (a veces robóticas) y sin las cuales estaríamos con una mano delante y otra atrás. Las mujeres con ambas manos adelante por supuesto. Al menos eso entendí también guiado por la pregunta

What would life be without craftsmanship?

Realmente no conozco el trasfondo del anuncio. Ni lo quiero buscar. Quiero quedarme con mi propia interpretación y si usted me deja se la cuento. La cosa es que el mundo no sería lo mismo sin esa olla de caldo intelectual que nos pertenece a todos, el inconsciente colectivo, el patrimonio común de la aldea global que llaman. Alguien pone una piedra y el siguiente la usa como base para poner otra piedra, y los siguientes las usan para construir un teléfono celular, con cámara, con radio, con pantalla táctil, con tarjeta de memoria, con Internet. Si bien los avances o frenos tecnológicos suceden con mediación del dinero, el retorno de la inversión y el valor de las acciones en la bolsa, pensando filantrópicamente podemos decir que la raza humana tiene un potencial ilimitado cuando crea basándose en información/experiencia compartida. Cada cosa por inútil que parezca tiene la capacidad de inspirar al siguiente que llegue. Pero cuidado, el mundo está lleno de basura.

La realimentación sucede por igual no sólo en la tecnología, sino también en cada campo de la actividad humana: la música, en la agricultura, en la parafernalia bélica. Es por eso que en la era de la información, es ingenuo pretender que a los datos se les pueden anteponer barreras para que sean accesibles sólo para algunos. Ese tipo de pensamiento y la avaricia están acabando con las disqueras. Harina de otro costal.

Según lo veo, la originalidad murió hace un rato: no hay obra que no remita a otra, que no contenga trazos de influencias, que sea aislada o pura. Sin embargo, la creatividad sigue viva, mezclando, remezclando, haciendo mutar al tiempo que evita plagiar, esto con ayuda de mecanismos como las licencias Creative Commons.

¿Qué sería de la vida sin la creatividad?

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