Sobre dilemas eternos

Hace un par de días, Alicia me dejó desilusionada y desconsolada, a un lado del Cine Variedades.

Bueno, Alicia no es la culpable de terminar en un mosquero fílmico. Fueron los productores, la guionista y, posiblemente, la mitad de los involucrados en el filme, los encargados de meter la pata.

Las películas cuyos guiones provienen de libros, son, usualmente, sometidos a escrutinio y estudio. Es inevitable comparar una contra la otra aunque esto, a ratos, lo considere una pérdida de tiempo.


Ahh, ¡qué tiempos aquellos Alicia!

En lo que respecta a los filmes, los intereses y necesidades de los productores, la interpretación del director, el guionista y todos los involucrados, entre otros factores hacen de esto un producto abismalmente distinto. Además, hay que considerar que tanto el libro como la película o la serie se han realizado, usualmente, en contextos históricos diferentes, por lo que es muy difícil censurar a uno de los dos.

La interpretación, eso es lo que vale. Eso es lo rico, indiferente de los resultados.

Arthur C. Clarke y Roald Dahl tuvieron la oportunidad de redactar los guiones de historias que ellos habían escrito, muchos años antes. Y, para sorpresa de muchos, las diferencias entre la historia original y la película es enorme.

En otras palabras (y generalizando, tan sólo un poco), es muy difícil repetir una misma historia dos veces, incluso para el mismo autor. Es posible reinterpretar, pero jamás reproducir con exactitud.

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1 comentario
  1. Fiamma

    ok pero alicia sigue apestando

    12/03/10 , 7:25 pm