Yo doblo, tú doblas, él dobla. Cualquier cosa. Doblar la esquina, un espíritu o, en el mejor y más recomendable de los casos, doblar papel.
De un trozo de papel (perfectamente cuadrado, si es posible) surgen una, dos o n figuras. O como algunos prefieron llamarlo, amiguitos de papel.
Advierto, eso sí, que esta actividad puede resultar adictiva. Un buen día comencé a doblar papel y, dos meses y medio después, terminé con más de novecientas grullas en una bolsa de plástico (no de papel). Y ahí están: novecientes pájaros de buena suerte.
Bueno, obviamente se pueden crear muchísimas más cosas que un simple pajarito. Un zoológico, por ejemplo. Una pecera. Un jardín. O con bastante imaginación, un buen corto o spot.
¿Qué hago? No se me ocurre qué escribir. ¿Graffiti? No, preferiría enfocarlo al nacional y para eso me gustaría primero sacar el rato(totote) para sacar fotos de lo que vemos en chepe. ¿Tipografías? No, yo de diseñador tengo lo de graffitero. ¿Política? No, yo mismo estoy en una nebulosa; no por que sobren opciones, sino por que no hay por donde. ¿Camuflaje? Ya sé, con este cinco me compraré un traje que me haga invisible.
Este miércoles 3 de febrero a las 7:30pm en TEOR/éTICA estaremos hablando sobre este curioso instrumento que se toca sin tocarlo. Tocaremos algunas piezas, y al final la gente podrá interpretar el theremin.
Alfredo Oreamuno, también conocido como Sinatra, dejó el alcohol en 1963 para, tan sólo siete años después, plasmar sus memorias grabadas en la que se convertiría en la primera de siete novelas: Un harapo en el camino.