Identidad por fasículos

Revistas y más revistas. Aunque en posts anteriores he mencionado la existencia (e importancia) de algunas revistas culturales contemporáneas, debo admitir mi facinación por las producciones de finales de siglo XIX y principios del XX.

Las revistas, en comparación a la publicación de textos por medio de editoriales, se transformaron en medios eficientes (y considerablemente baratos) para la difusión de artículos, ensayos, cuentos cortos o, incluso, novelas por capítulos. Por eso, por muchos años fueron tan exitosas.

Es más, la mayoría, o, mejor dicho, todas las novelas y cuentarios importantes de principios de siglos fueron publicados en muchas de estas revistas, los cuales ayudaron a forjar la identidad cultural de Costa Rica. Muchas de estas publicaciones se consideraron promotores de la cultura costarricense. Por ejemplo, en una edición de 1896, los editores de La Revista Nueva pretenden convertirse en:

“(…) Un hogar al cual salgan a calentarse las inteligencias que están padeciendo el frío de la soledad y el silencio: un jarrón en que se ostenten juntas las flores del alma nacional (…) Porque no hay que olvidar que son las letras símbolo acabado de lo que vale un pueblo (…)”

Noten cómo esta noble labor es dada a un muy pequeño porcentaje de la población nacional.

Por otro lado, Páginas Ilustradas describía la cultura costarricense como “embrionaria”. Buena manera de ignorar cientos de años de cultura y producción indígena.

En fin, para los amantes de las cifras, de 1870 a 1940 aparecieron 66 revistas. La gran mayoría de estas publicaciones -como sería el caso del Repertorio Americano de Joaquín García Monge, La Revista Nueva o Athenea- comenzaron a difundirse a principios del siglo XX. Gran mayoría de estos textos tenían un enfoque modernista y positivista, que invisibliza(ba) gran parte de la población costarricense para favorecer la visión de un grupo pequeño pero intelectual y económicamente poderoso. En muchos ámbitos, la noción identitaria de estos textos todavía sigue vigente.

¡Cuanto me alegro que todo se mantenga igual!
(sí, eso fue sarcástico)

Sin duda alguna, la identidad se define por fasículos mensuales.

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1 comentario
  1. tetrabrik

    hay un libro de iván molina que te puede dar mucha info en este tema, “el que quiera divertrse” (libros y sociedad en CR de 1750 a 1914), lo publicó la editorial de la UNA en 1995.

    28/02/10 , 2:02 pm