¡Qué Bizarro!

Grupo con cinco cabezas, Leonardo da Vinci 1494

Así como la realidad de donde provienen, las palabras son curiosas y poco estáticas. Dicha cualidad bribona de las palabras nos hace  utilizar comúnmente el falso amigo «bizarro». Porque, a diferencia del inglés y el francés (bizarre), su definición en español no es sinónimo de extraño, raro o extravagante. Para nuestra parte del mundo bizarro es – o mejor dicho, debería de ser – valiente. Sin embargo, podemos encontrar una extraña semejanza interpretativa entre la extrañez y la osadía en prácticas y filosofías artísticas de siglos pasados.

En 1522, hablando sobre la importancia de la rareza en le procedimiento artístico, Lorenzo Lionbruno escribe a Federico Gonzaga diciendo que ello “le dará nueva vida y me inspirará de tal modo que produciré bizarras invenciones, hasta ahora nunca vistas”. Para el artista el grado de bizarría – entiéndase como osadía – y ser intrépido a la hora de la representación, constituían una parte substancial de su trabajo. La originalidad era venerada en épocas del Renacimiento, ya que la «producción de rarezas» demostraba la gran capacidad creativa e imaginativa del ingenio artístico. En El jardín de las delicias, entre trampantojos, sátira religiosa y un mundo humorístico del revés, el Bosco encuentra una armonía atrayente entre invención y licencia artística; conceptos humanistas estimados altamente en el Renacimiento.

En su Tratado de la Pintura el mismo Leonardo dice en el apartado VI: Del Dibujo:

El dibujo es libre, dado que puedes encontrarte infinidad de rostros, todos ellos diferentes, con narices de un tamaño o  de otro, a capricho. El pintor puede, por tanto, proceder con la misma libertad caprichosa, y donde hay capricho no hay regla.

Capricho arquitectónico, Gaetano Chiaveri

Caprichos también eran los dibujos arquitectónicos donde por medio de la imaginación el artista podía edificar antojadizamente lo que quisiera. O, también está el capriccio; una pieza musical de forma libre y de carácter vivo y animado.

Y bueno, hay que ser valiente para pelear con el hombre más fuerte del mundo.

Etiquetas: , , , ,

Puede seguir las respuestas de este tema en RSS .

1 comentario
  1. Diego Arias

    Si esta fuera su tarea, y si yo fuera su profe: 9.

    No porque merezca menos que 10, sino porque usted me cae mal porque siempre dibuja en clases.

    Bizarro y monstruoso alumno.

    ¡Qué hora es!

    Adieu.

    2/02/10 , 5:07 am