De los 10 años de Play

No es la tienda, es mi disco favorito de todos los tiempos. Perseculaseculorum volvió a mí hace unas semanas de forma fortuita -ya lo había olvidado y de hecho no lo tenía en mi reproductor de música (herejía, herejía)-, cuando sonó una pieza que me hipnotizó, me llevó y me trajo.

El disco que por dos minutos no tarda una hora en ser escuchado fue un rotundo socoyón a la industria musical en su momento. Eso dicen. Yo sólo lo leí por ahí por que no lo viví. Hace diez años yo estaba en otras y lo encontré un poco tarde. Así que el treinta de abril del 99 yo no me di cuenta del terremoto.

Y bueno así se divierten los veganos calvos treintones neuyorkinos.

La canción era esa que va: jiruiar-au oin tuii nor sar, jiruiar-au oin tuii saur sar y que tiene un video tipo bofetada a la fame & fortune.

Lo más interesante de la música de Moby es, bueno, la música. El muchachito este no anda en escándalos (o más bien los necesarios) para alargar su vida útil ni roba cámara en eventos. Hace discos particularmente íntimos y justificados, en los cuales sin duda trata de romper con los aplausos a Play y el molde que creó con el disco anterior.

Al Play hay que admirarle no sólo las melodías electrónicas -unas pop, otras antémicas- y los riffs, sino también las voces que se amarran muy bien a las letras de las canciones. Y las letras que son sublimes por lo terrenales. Lo ecléctico del álbum también le suma puntaje. A veces estoy en una iglesia bautista, otras al lado de la carretera o en una montaña gracias al mestizaje del gospel, electrónica, blues, rock y melancolía. Pero para este (yo) inculto de la música, lo que lo hace garrafalmente fenomenal son los detalles, los ruiditos propios de una grabación en casa y las texturas que se crean tan singulares que acentúan la experiencia. Ese lo-fi que lo hace a uno repasarlo como nuevo aún diez años después.
Lamentablemente algunas canciones traspasaron los límites de todo himno y se convirtieron en ecos de ecos como Porcelana. Efecto secundario del éxito.

Yo no sé nada de música pero este disco es un soundtrack de la vida misma.

p.d.: maldito YouTube que no tiene videos decentes. Mejor pasémonos a Vimeo:

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2 comentarios
  1. baca

    El moby me parece muy soso, tal vez fue el preludio a una década saturada de pop y de música descafeinada.

    10/11/09 , 4:23 am

  2. alon

    si que es de los mejores discos que existe , muy inteligente y emotivo, también rico jaja
    buenísimo

    10/11/09 , 9:31 am