Agua por fuera, cate por dentro…
Espectáculo: Última gota: CONEXIONES.
Hora: Viernes a las 8pm, los sábados a las 8pm y domingos a las 5pm. Del 30 de octubre al 15 de noviembre
Lugar: Parqueo del Kiosco San José, Calle 7, Avenida 11. 350 metros Norte del quiosco del Parque Morazán.
Costo: 2500 colones general y 2000 para estudiantes.
Existe una relación lógica entre una botella de plástico, una receta de cocina, una montículo de tierra, una actriz y un cubo de hielo. Dichos elementos, adquieren un nuevo significado en el espectáculo transdisciplinario Ultima gota: CONEXIONES, donde los integrantes de este proyecto/ laboratorio entremezclan el teatro, el espectáculo performativo, la música, la instalación. Ah, y por supuesto, los aguacates.
De niña, odiaba los aguacates. Recuerdo que, ante la mirada de mi madre, condimentaba el aguacate con cuanta especia encontraba en la alacena. El resultado era un sancocho saladísimo y picante, que nadie, incluso yo, era capaz de terminarlo.
El espectáculo, que intercambia una serie de disgresiones con una receta de cocina se desarrolla mediante la combinación y experimentación con el espacio. Lejos de ser un espectáculo que confunda a la audiencia, Última gota posee una caracterísitca muy rescatable: los participantes se valen de distintos recursos para expresar sus opiniones y experiencias acerca de la relación entre los recursos naturales y nosotros, los que habitamos la tierra en este preciso momento.
Nunca arrojé las semillas de aguacate al patio. La razón era sencilla: me era horrendo pensar que una fruta tan malvada invadiera uno de mis lugares favoritos. Podía arrojar frijoles, semillas de chile dulce o incluso semillas de mango. Pero los aguacates eran non gratos.
Algunos les parecerá que la preocupación de los integrantes es muy ingenua o simplista: la relación entre el ser humano actual y la naturaleza es demasiado compleja y posee muchísimos otros matices. Sin embargo, en mi opinión, resulta muy difícil abarcar una problemática tan amplia y con tantas posibles ramificaciones. Pero la preocupación central está presente, y se convierte en un elmento latente a lo largo de la obra.
Mi sentido del gusto comenzó a deformarse. Todavía no comprendo los motivos o razones de este cambio. Lo cierto es que el aguacate y yo llegamos a un acuerdo. Ya no sentía la necesidad de sobre-condimentarlo para sobrevivir. Podíamos convivir en paz a la hora del almuerzo.
Como laboratorio, Última gota es un proyecto interesante, pues logra expresar un mensaje conocido de una manera poco usual y original, valiéndose de muchísimos elementos plásticos, musicales y dramáticos. En fin, es un espectáculo que vale la pena verlo. Verán que no pensarán de la misma manera acerca de las semillas de aguacate… o el guacamole.
Fotografías por Pablo Murillo
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