El evangelio según Cassavetes
Gracias a Jeymer por los textos de Cassavetes
John Cassavetes, actor, director, pionero del cine independiente estadounidense (ay, perdón, “americano”). Eso dicen.
Dicen (también) que gran parte de sus películas se apoyan en la improvisación, utilizando nuevos métodos para la dirección. Dichos recursos ayudan a formar personajes y situaciones reales, en las cuales el público se sienta identificado. Eso, en particular, no es enteramente cierto.
Shadows, su primer largometraje.
Si bien sucede en Shadows -donde es posible observar personas y diálogos reales (o lo que quiera significar el adjetivo “real”)- la audiencia todavía puede relacionarse con otros personajes de sus películas. Aunque sus otros filmes utilicen un guión, resulta imposible mantenerse inmune ante la situación de Mabel en Una mujer bajo la influencia.
Pero bueno, para evitar imponer las voces (y chismes de los demás), dejaré que el creador hable:
Sobre Shadows y la improvisación
La verdadera diferencia entre Shadows y cualquier otra película es que Shadows emana de los personajes, mientras que en otras películas son los personajes los que emanan de la historia. Yo inventé, o concebí, los personajes, no un argumento. La idea de que el argumento debe adecuarse a los personajes y no al revés es tal vez la principal diferencia de esta película.Si la película es antes que nada la creación del director o del guionista, entonces solo hay un punto de vista sobre el tema. Es la creación de una solo imaginación. Pero si la película la crean los actores, entonces la obra tiene tantas caras como actores; la acción se ve en el conjunto, es la creación colectiva de diversas imaginaciones. Consideremos la película una obra de arte pictórica. Se empieza con ideas, con algo propio; a veces alguien añade algo diferente y la obra cambia un poquito. La unidad estilística hace que un texto carezca de humanidad. No puedo evitar sentir que las historias de muchas personas diferentes y potencialmente inarticuladas son más interesantes que una narración artificiosa que existe únicamente en la imaginación articulada de una sola persona.
Esa es una ventaja de la improvisación. Si un actor llegaba y estaba de pésimo humor, o si se había ido tarde a la cama por la noche, incorporaba ese estado de ánimo a la escena. Los actores tenían una relación muy íntima con el papel que interpretaban, lo cual les ayudó a resultar más humanas en las distintas situaciones en las que de golpe se veían metidos.
(…) Todas las escenas de Shadows son muy simples: se basan en personas con problemas que son superados por otros problemas. Al final de cada escena aparece un problema nuevo que supera al otro. Así se desarrolló una estructura sencilla. Una vez que la tuve clara, sólo fue cuestión de escribir un análisis detallado de cada personaje y trabajar con eso en concreto. Yo daba la idea básica de cada escena. Primero improvisamos hasta dar con la sensibilidad de los personajes; luego, cuando los actores se sentía cómodos en su respectivo papel, volvíamos al texto. Si no funcionaba, volvíamos atrás e improvisábamos un poco más, y después otra vez al texto. Trabajamos así hasta sentir una identificación total entre el actor y su papel.
Y, digo yo, que el aporte verdaderamente valioso de Cassavetes es ese: lo genuino, lo humano, lo… bueno, real.
Amén, hermanos y hermanas.
Etiquetas: cassavetes
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