Huele a Hule Quemado
Le hablo, le hablo, le hablo. Ella sólo hace como que mastica crudo, lento, mortal, algo ¿indefinible? Que mi vida, que la de ella, que nuestras vidas: la única respuesta es una incomodidad en sus piernas. Bien que creo conocerla. Bien que creo que ella también cree que lo sé. Sé que le gustan las cirugías culinarias, y que crea ruidos para que su cabeza los maximice. Se-los-desayuna-almuerza-cena.
Con sus quejas hago, deshago y rehago papelitos. Que aguante un poco más ¡Mis poláinas! Somos más de dos en la mesa para que todavía se dé el lujo de monopolizar nuestros ascos. La nariz marchita de nuevo. Sigo hablando para ser yo quien tire el ancla a nuestros pies. No me da la gana, si desde acá se dejan mirar las angustias de los serios. Tararea con las manos.
Tengo ganas de decirle que hay un mundo que se infla con el aliento de lo que ella llama boronas. Boronas, por dios, boronas. Tan harto como ella; yo por mi lado no me dejo vencer.
Se lo dejo saber y más nada de que hablar.
Ya vámonos.
Estamos en un food court – sentados a la par del restaurante de sándwiches tostados – y yo cruzo las piernas. Me dan ganas de jalarme el pelo:
No soporto el olor a hule quemado.
Es el diablo, lo juro. Se me incrusta en el cerebro, y se espera ahí un rato, sólo para irritarme; para crearme expectativa y migraña. Luego se esparce por el cráneo, baja por la columna y hace que me duela la pelvis.
No soporto el olor a hule quemado.
Me arruga la nariz involuntariamente. Ay, es asqueroso. Es como cuando como chile dulce crudo (no que lo haya vuelto a hacer), o queso amarillo. Me empieza a doler
el cuello
La espalda
Las articulaciones pequeñitas de los d e d o s de la mano.
Me intensifica el dolor constante en el dedo índice del pie.
Me hace cosquillas (de las malas) en las mejillas.
Una vez, en la escuela, me senté sin querer en un hormiguero y las güevonas hormigas se metieron debajo de mi calzón. El olor a hule quemado es el diablo, ni lo dude.
Se siente precisamente como esas cosquillas: shocks eléctricos en lugares privados.
Me confunde
Me confunde
Uno no sabe si excitarse o cerrar las piernas. No sabe si reírse, llorar o tocarse. O todas.
El olor a hule quemado es e s c a n d a l o s o.
Me hablan. Yo intento poner atención, pero sólo puedo con un oído. No entiendo nada. Aprieto las piernas. Tenso la mandíbula. Es que -¿no escucha eso?
¿Qué?
El escándalo. El pitito. Viene de un horno: ya lo he escuchado antes. El horno de mi abuela. Sí. El pitito de colores. Los electrodomésticos viejos. El dolor en las articulaciones. El pitito asqueroso/el pitito que me arruga la nariz/el pitito que huele/que inunda el mall de un olor/que impregna mi ropa de un olor…
E – l – h – u – l – e – q – u – e – m – a – d – o.
¿Qué putas? No entendí…
Ay, está bien. Sólo cambiémonos de mesa.
Texto: -Jos., Ani
Video: Synesthesia de Terri Timely
Etiquetas: Terri Timely
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Fiamma
28/08/09 , 2:50 pm
Fiamma
odio esa carita, pero me gusta el post. Y el video.
28/08/09 , 2:52 pm
canciller
buenos los matices con las propiedades tipográficas.
el video >:=O
29/08/09 , 12:46 pm
Ani
Gracias, gracias.
Sí, el video es increíble.
31/08/09 , 1:06 pm