Desertor, una crítica
“Si mis lectores logran entender con esta novela que la guerra es deshumanizante, no importa el bando en el que se pelee, yo habré cumplido mi trabajo” afirma Juan Ramón Rojas, periodista y autor de la novela Desertor, en una entrevista con el Semanario Universidad. El autor insta al análisis y reflexión con esta obra, la cual fue publicada por Uruk Editores y presentada el 19 de julio en la Feria Nacional del Libro.
Desertor relata la historia de Mauricio Reyes, guerrillero perteneciente a el Ejército Popular Revolucionario (EPR), grupo paramilitar activo en el Salvador a finales de la década de los ochenta. Este personaje, dotado de una gran sensibilidad humana y artística y saturado por los años interminables de lucha bélica, decide abandonar la vida de guerrilla.
La novela, la cual se puede considerar como un valioso documento acerca de la capacidad deshumanizadora de los conflictos armados, se encuentra empapada de la experiencia periodística de Rojas, quien colaboró como corresponsal en el Salvador y Guatemala durante los conflictos armados originados durante el último cuarto del siglo XX. Si bien algunos críticos afirman que su experiencia durante las guerras centroamericanas no afectan el tratamiento o ritmo de la historia, podría afirmar lo contrario mediante los siguientes argumentos.
En primer lugar, Rojas agrega personajes y situaciones ficcionalizadas, que fusionan la crónica periodística con elementos literarios. Sin embargo, la lógica repetitiva de los personajes y la falta de profundidad psicológica resta credibilidad a figuras como las de Mauricio Reyes o Aurora, su amada. En cuanto a los personajes, la relación entre estos se utiliza como una escusa para iniciar un tren narrativo de gran potencia melodramática. La trama amorosa opaca la ideología del protagonista, dejando a un lado la posibilidad de ahondar en un tema hasta ahora poco explorado: la psicología de los ex-militantes y desertores que pertenecían a distintas guerrillas diseminadas por todo el territorio centroamericano.
Aparte de esto, la obra posee graves defectos en cuanto a estilo y técnica narrativa debido, principalmente, a la (sobre) ornamentación de las descripciones y un uso inapropiado de estructuras gramaticales. Estas distraen al lector y restan suspenso a muchos pasajes. Por otro lado, la narración, a ratos acartonada y forzada, no presenta innovación alguna en cuanto a la forma se refiere. Utiliza un narrador en tercera persona, el cual se encarga de relatar las acciones, pensamientos y sentimientos de los personajes.
Desertor, de acuerdo a la crítica expresada por el periodista Gilberto Lopes,
[Desertor] no nos deja solo la satisfacción de una buena novela (…) sino también el descubrir, detrás del periodista, el escritor de oficio, y de ver el drama de una generación de centroamericanos irse transformando en tema de reflexión (…).
Si bien no es una obra perfecta, vale la pena considerarla como un documento que aporta un análisis valioso en relación con las guerras ocurridas en Centroamérica y otros hechos históricos de gran importancia durante las últimas décadas del siglo XX.
Puede seguir las respuestas de este tema en RSS .




