Bichos raros
Un lapicero y un cuaderno – o en situaciones desesperadas, hasta una pared y un poco de carbón – son la cura idónea para el aburrimiento crónico, especialmente si uno presta poca o nula atención a una clase. Fue durante uno de estos insípidos períodos que comencé a bosquejar un pequeño bestiario, el cual satirizaba los estereotipos encontrados en esa hermosa jungla académica llamada universidad. En fin, he aquí una pequeña muestra:
Justo en el instante que finalicé el dibujo, y ante mi deformada versión de un personaje de La Guerra de las Galaxias, pensé en la gran cantidad de bestiarios producidos por diversos escritores: desde monjes en monasterios medievales hasta afamados escritores latinoamericanos. Aunque mi intento por lograr un bestiario resulte burdo y poco pulido, la importancia de estos compendios de bestias no radica en clasificar cierto número de criaturas. El propósito central de los bestiarios es su afán moralizante, satirizante o contemplativo, característica que ha ayudado a su constante renovación y transformación.
Los bestiarios de la Edad Media, por un lado, se caracterizaron por sus análisis seudo-científicos y moralizantes de animales reales y fantásticos que gozaron de gran popularidad durante esa época como lo era el león, el fénix y la salamandra. Posterior a este período, un gran número de artistas y escritores han redactado sus propias versiones. Cabe mencionar a Leonardo Da Vinci y, de épocas más cercanas, a Henri Toulouse-Lautrec, Julio Cortázar y Jorge Luis Borges, cuyos aportes e ideas se han apartado de la noción original de un bestiario. Actualmente, su finalidad es más social que científica, pues un gran número de autores lo han empleado para enfatizar de distintas maneras valores, anti-valores u otras características de cualquier sociedad o cultura.
No obstante, sin importar el gran número de bestiarios y sus variantes, existe un compendio cuya originalidad es sorprendente y sí, refrescante. Me refiero al Bestiarium de la escritora cubana Dulce María Loynaz, cuya texto fue escrito, por así decirlo, para satisfacer los deseos de venganza. Para finalizar, aquí les dejo la Lección primera del Bestiarium:
Tergenaria doméstica
(Araña común)
La Araña – gris de tiempo y de distancia -
tiende su red al mar quietondel aire,
pescadora de moscas y tristezas
cotidianas…
Sabe que el amor tiene
un sólo precio que se paga
pronto o tarde: La Muerte
Y Amor y Muerte sus hilos ata…
Etiquetas: bestiarios, dulce maría loynaz
Puede seguir las respuestas de este tema en RSS .






Carlox
Bonito, bonito post.
31/05/09 , 10:27 pm
Amanda
Iiiih que miedo la Tergenaria doméstica…
Me parece lindísimo eso de los bestiarios, tan personales, tan sinceros. Un espacio sin censura (excepto la propia que siempre surge inevitablemente) en donde incluso creas nuevos parámetros de mundo, tan “estirable” como para tener una doble vida secreta (cha cha chan channnn)
31/05/09 , 10:53 pm
Amanda
Ah, y amé el post
31/05/09 , 10:53 pm
Soren
no tengo nada importante que decir. lindísimo post.D
1/06/09 , 9:23 am