Colacho (no) existe

La niñez no es un proceso sencillo, sino torpemente simplificado. El mundo se expresa de forma binaria por medio de fábulas e historias repletas de fantasía: existe la maldad y la bondad, el cero y el uno, el día y la noche. Las áreas grises y los puntos intermedios no sirven. Sin embargo, desde un punto de vista educativo, los personajes pertenecientes a los cuentos de hadas, la literatura infantil e incluso las series animadas ayudan a definir distintos patrones de conducta e ideales sociales. Por esta razón, las personas adoran la contagiosa risa de Colacho, la benevolente figura de Willy Wonka o Dumbledore y la gracia de Pitufina.

Para desgracia de muchos, cuando aparecen las primeras espinillas, estos descubren que Dumbledore salió del clóset y Pitufina resultó ser una hermosa traidora. Algunos, incluso, se declaran víctimas de un atroz fraude, pues la figura de Colacho se convirtió en un efectivo método de chantaje: a cambio de un comportamiento aceptable, los niños reciben uno que otro juguete. Y Willy Wonka, de acuerdo a Alexander Sánchez en su más reciente artículo, El perverso Willy Wonka, no es más que un cruel tirano, el cual muestra su lado amable y casi paternal a cambio de la sumisión absoluta.

¿Qué suceden con todas estas figuras? ¿Acaso su utilidad caduca cuando su función educativa resulta cuestionable y poco provechosa?


El paso de la niñez a la adolescencia implica un cambio de visión: de blanco y negro pasamos a escala de grises. Dicho de otra manera, los personajes fantásticos no son saboteados ni destruidos por la mirada del adulto, tan sólo son vistos de otra forma. Un niño o niña, por ejemplo, utilizaría los conceptos del bien y el mal para definir a un protagonista, pues son nociones con las que está familiarizado. No obstante, cuando crecemos, somos capaces de aplicar nuevos criterios, lo cual da significado distinto a lo conocido.

Este cambio también plantea una gran inquietud: ¿para qué crear ideales que, tarde o temprano, serán transformados? ¿Es absolutamente necesario sacudir los cimientos de nuestras creencias infantiles para aceptar una nueva realidad? Probablemente sí. Lo aprendido en las series infantiles o fábulas no es estático: la moral y los ideales sociales no son infalibles, como sí lo es la gravedad. Para entender la relatividad en la cual se vive, es importante experimentarla (y aceptarla).

Por eso, ante un creciente influjo de conocimiento, tanto académico como social, persiste la nostalgia. Todo, ante nuestros ojos de niños, tenía una explicación o solución definida. Incluso existían los absolutos: Willy Wonka era el mejor hombre del mundo y Colacho, pese a lo que dijeran los adultos, sí existía.

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7 comentarios
  1. Fiamma

    Eso es muy cierto. Willy Wonka no es nada benevolente. Especialmente en la película en la que lo personifica Gene Wilder (que, por cierto, es mi preferida). Sin embargo nunca lo vi como malo o bueno, y aún ahora, con mi pervertida mente de adulta (sonemos dramáticos), me parece únicamente humano.
    Creo que esos “ideales” no son necesariamente transformados. Nosotros cambiamos, y por ende la perspectiva cambia, pero yo sigo apreciando enormemente todos los libros que adoraba de niña, y no con una nostalgia de persona “grande” que desea volver a esa época, sino con el mismo disfrute que experimentaba a mis 7 u 8 años.
    En todo caso me parece acertado el post y me gusta ese análisis…tal vez no se pueda generalizar, pero en definitiva los héroes de nuestra infancia permutan ante nuestra vista a medida que crecemos.

    26/04/09 , 8:15 pm

  2. Ahool

    Humbert Humbert también es nostalgico.

    Para mí, los personajes se profundizan con el tiempo.

    27/04/09 , 11:13 pm

  3. Alexánder Obando

    Sí existo, pero ya no viajo en trineo. Pronto les mando una foto.

    29/04/09 , 9:38 am

  4. mar

    Alexander por acá! Ya quiero ver esa foto.
    Me gusta lo que hace. (Como escribe, creo)

    29/04/09 , 11:30 am

  5. Paloma Citadina

    A mi también.
    Aunque la Navidad pasada solo me dio un par de medias y una bola de queso (palmito).

    29/04/09 , 6:32 pm

  6. Fiamma

    que rico el palmito…

    30/04/09 , 10:44 am

  7. Alexánder Obando

    La foto no la pude subir a este sitio, pero hay otra en

    http://www.editorialcostarica.com/alexobando.htm

    Ya no viajo en trineo porque dos renos se me intoxicaron en Los Santos por consumir hongos alucinógenos. La culpa fue de ellos, claro, yo solo los dejé pastando.

    ¿Queso palmito? ¿Quién dijo queso palimto? ¡Es el queso más sobroso de Costa Rica! ¡MMMMMMMmmmm!

    30/04/09 , 1:36 pm